Inspectores de Comercio velarán por el cumplimiento de la normativa que rige la campaña de descuentos - La campaña arranca marcada por la crisis.
Las rebajas, más aún en tiempos de crisis, son una oportunidad de comprar a precios más asequibles sin renunciar a la calidad. En Euskadi, donde las quejas de los consumidores y las irregularidades cometidas en tiempos de descuentos son "cada vez más bajas", según fuentes del Departamento de Industria y Comercio, este año se va a mantener la política de control del cumplimiento de la normativa, tal y como se viene desarrollando en los últimos años para lograr que los clientes puedan consumir bajo las condiciones de seguridad exigibles.
De esta forma, la Viceconsejería de Comercio acometerá una serie de inspecciones en los establecimientos que se acojan a las rebajas que arrancarán en los próximos días. Las tiendas interesadas en aplicar descuentos deben remitir al Gobierno vasco por escrito el periodo exacto durante el que quieren mantener su campaña, que debe durar, por decreto, entre una semana y dos meses, entre el 7 de enero y el 31 de marzo.
A falta de conocerse los datos del año pasado, en 2008 un total de 5.491 establecimientos remitieron -un 77,2% por vía telemática, una opción cada vez más utilizada por los comerciantes- a la viceconsejería un escrito en el que fijaban las fechas en las que les interesaban mantener la campaña. El número de peticiones se ha mantenido a través de los años, ya que en 2007 fueron 5.494 y en 2006, 5.399.
Precisamente, una de las labores de los inspectores es comprobar que los negocios respetan esos límites que ellos mismos establecen. También deben poner un cartel visible que detalle las fechas.
El resto de su cometido pasa por "vigilar que los descuentos anunciados son reales", que las "etiquetas especifican el precio antiguo o la rebaja aplicada" y, en caso de que el comercio no admita tarjetas de crédito, supervisar que esa circunstancia "figure, por escrito y a la vista de los clientes", según explican fuentes del sector comercial consultadas.
Otro punto que establece la normativa vigente es la prohibición de vender como rebajados productos no comercializados a precio ordinario al menos un mes antes de la campaña. Además, los establecimientos deben aceptar la devolución de los productos defectuosos y mantener la garantía de dos años en los bienes duraderos, siempre que el cliente conserve la factura.
Ayer fue el primer día de rebajas en Euskadi y ni el frío ni la lluvia frenaron la jornada de compras de los miles de vascos que se echaron a la calle para aprovechar los descuentos, de hasta el 70% -otros años una rebaja así era más propia de los días de remate final que de la primera jornada-, que exhibían los escaparates. Ahora bien, los buscadores de ofertas se mezclaban con aquellas personas que sólo buscaban devolver los regalos fallidos de Reyes. No fueron pocos los que decidieron quedarse con el dinero del reembolso y aprovechar las rebajas para adquirir varios artículos más acordes a su gusto.
Las largas colas en los establecimientos de ropa y complementos (los más visitados), donde los clientes aguardaban su turno con uno o dos productos -prendas de abrigo en su mayoría- en la mano, evidenciaban que la coyuntura económica ha hecho a la gente ser "más selectiva", tal y como reconocía,Rebajas en Bilbao, Ana María Alonso, que este año había decidido poner límite a su gasto. "No me dejaré más de 50 euros y sólo compraré lo que necesito. Si mejoran las cosas en verano, ya me daré algún capricho entonces", apuntaba. Su presupuesto distaba de los 92 euros de media que gastará cada vasco durante estas rebajas, un 10% menos que el año pasado, según cálculos de la Asociación Familiar para la Orientación del Consumo de Euskadi, en colaboración con la Federación de Usuarios y Consumidores Independientes (Fuci).
Los comerciantes, que señalan un mayor ánimo de comprar entre los clientes respecto al año pasado, se mostraron muy satisfechos con el arranque de esta campaña, tradicionalmente más exitosa que la de verano, que se celebra entre el 1 de julio y el 30 de septiembre. De ella depende un tercio de las ventas de todo el año. El sector ha sido uno de los más castigados por la recesión, que ha encadenado casi dos años de descensos en sus ventas.
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